Tejido y volumen, 1984.

TEJIDO Y VOLUMEN. Transgresión de límites. 1984

Un salto cualitativo a través del volumen.

Para Galán, realizar esta exposición supone un importante acontecimiento, tanto por la nueva apuesta plástica, como por ser su primera exposición en una Galería de arte contemporáneo como la Finis-Terrae, que es heredera de la Mestre Mateo, por la cual pasaron artistas de prestigio como, Leparc, Nóvoa o Cecil King…

Este compromiso expositivo, acelera las ansias de Pepe Galán por embarcarse en un proceso autocrítico y por “exclusión”, abordar nuevos retos plásticos que van a marcar el futuro inmediato.

Para ello, retoma investigaciones previas, concretamente de 1981. Lienzos volumétricos en tensión, creados en su estudio de Comandante Fontanes (un edificio ocupado por plásticos, músicos y actores), obras que fueron realizadas para una pequeña muestra individual en O Patacón. En estas piezas, además de la importante irrupción del volumen, no lo es menos la superficie pictórica sin muestras de pincelada, porque la ejecución es industrial, de colores planos y líneas geométricas que dividen los campos monocromos de la pintoescultura. Esos espacios cromáticos probablemente son deudores de “Los campos de color”, influencia que el artista coruñés manifiesta tener por el expresionismo abstracto de Mark Rothko, especialmente de Barnett Newman. Autores que Galán conoce en la década de los setenta, cuando este, en fase de aprendizaje, elabora una pintura plana que se impregna de los postulados del pintor y escultor americano.

Instalado en su nuevo taller de la Calle Florida (rúa tradicional de arribada y alegría), y ya inmerso en el trabajo, recibe la visita del galerista y arquitecto José Ramón López Calvo, acompañado del pintor inglés Dennis Bowen, con quienes debate criterios artísticos.

“GALÁN, PINTURA Y ESCULTURA 1984, es el título de la muestra compuesta por 29 piezas entre dibujos y obra en dos y tres dimensiones.

Hablamos de una serie que trasmite fusión entre disciplinas: el cuadro se desborda y avanza frontal y lateralmente, apropiándose del espacio más allá del bastidor, pero que mantiene la superficie tradicionalmente pictórica.

Las piezas bidimensionales, nacen con un entramado matérico que es engullido por tejido tensionado, creando formas insinuantes, volúmenes empaquetados que sugieren artefactos orgánicos de pulcra epidermis de una calma relativa. Tanto los Trípticos como los Dípticos, juagan con la repetición, son piezas que parecen ensamblarse igual que objetos fabricados en serie. La superficie de color plano y aterciopelado de luz retraída, es alterada por líneas horizontales y verticales, de nuevo B. N., que dialogan con volúmenes organizados.

Por otra parte, los cuerpos escultóricos están compuestos de acusados perfiles y delicadas curvas, atrapadas y fundidas por la tensión del lienzo, que remata en objeto tridimensional, ocupando un espacio tradicionalmente escultórico. Como habitual es también el metal, que Pepe Galán incorpora por primera vez a estos estudios espaciales, en donde el material blando y dúctil encaja en otro duro y rígido como el hierro.

Por último, diez dibujos que imponen vigor y movimiento, parecen desquitarse de la contención de los tejidos pintados. Hans Hartung, pintor gestual, es una de sus referencias… Cada uno de los dibujos conecta con las otras obras, mediante suaves sombras de color, queriendo atenuar los enérgicos trazos y gestos intuitivos realizados a lápiz y carboncillo que circulan a toda velocidad por la superficie del papel.

Posiblemente estamos hablando de un antes y un después, de la obra de un artista joven, que demuestra peso y sobriedad en la galería coruñesa Finis-Terrae.

Antón Sueiro.

 

      

Obras expuestas en O Patacón, en 1981. A Coruña. Tejido, madera y pástico, 134 x 257 x 15 cms.